Aug 05 2008
Como en casa
Hay varias cosas que ayudan a uno a sentirse como en casa pese a, supuestamente, estar lejos.
Ayuda identificarse culturalmente con tu nuevo hogar. Yo no me siento inglés o británico ni creo que me lo sienta nunca, pero tengo mis cositas. Por ejemplo, mis dos series de televisión favoritas son británicas, y durante mi aburrido año en Wakefield a veces me animaba el hecho de que aquí tanto Torchwood como Doctor Who se emiten en horario de máxima audiencia y salen continuamente en las revistas. El otro día incluso me planté en un concierto de Doctor Who por 5 libras, lo que me permitió ver de cerca a dos actrices a las que adoro: Freema Agyeman (Martha Jones) y Catherine Tate (Donna Noble, aunque esta mujer no necesita presentación en Gran Bretaña).
También ayuda que tu nuevo hogar sea interesante. En esto ahora mismo voy sobrado. Quien se aburre en Londres es porque quiere. Exposiciones fotográficas gratuitas, entradas tiradas de precio para el teatro y la ópera (aunque a veces haga falta saber un par de trucos), cine por 3 libras los martes a un cuarto de hora de casa… Si es que nos falta tiempo (y un poquito de dinero, también) para hacerlo todo.
Por supuesto, sobra decir que lo que me tiene verdaderamente atado a mi nuevo hogar es tener a alguien a mi lado. Despertarme a las 4 de la mañana muerto de miedo después de una pesadilla y que alguien me abrace hasta que me vuelvo a dormir, por poner sólo un ejemplo. Si eso no me ayudase a sentirme como en casa, no sé qué lo haría…
Sin embargo, por mucho que uno tenga todas estas cosas, hay otras muy importantes sin las que uno se siente rechazado.
Mis primeros meses en Inglaterra, por ejemplo, el banco no quiso darme siquiera una tarjeta de débito. Esto me hizo sentirme como si me estuvieran diciendo que no pertenecía aquí, que me volviera a mi casa, y de hecho durante un tiempo ése fue mi plan. Luego de repente no sólo me dieron una tarjeta de débito sino incluso una de crédito. Aunque todavía les guardo un poco de resentimiento (durante esos meses no se ganaron un cliente leal precisamente), el hecho de que por fin tenga mis propias tarjetas con chip me hace sentir que ya encajo un poquito más en esta extraña isla.
Cuando vivía en Wakefield todo estaba organizado de manera muy temporal. Mi trabajo y el alquiler, que iban muy ligados, tenían una fecha de caducidad clarísima. Mi móvil era de saldo, y ni siquiera me compré uno nuevo, aprovechando que había liberado uno viejo cuando estuve en Marruecos. Tampoco me registré con ningún médico, pensando que cualquier cosa ya me la haría mirar en Barcelona.
Ahora no me sería tan fácil coger los trastos y volverme a Barcelona. Trabajo de lo mío con varias agencias, me gusta lo que hago y cada vez me van saliendo más clases; esto en Barcelona tardaría más en conseguirlo. No tengo alquilada una habitación en un pueblo perdido, sino un piso en Londres, ¡en Londres! Ahora mi móvil es de contrato, y por unas pocas libras al mes tengo más minutos y mensajes de los que puedo gastar y uso ilimitado de internet (¡tengo Google Maps en el móvil!). Además, J me ha obligado a registrarme con su médico, y ya se me ha acabado el cuento de la beca y estoy pagando impuestos (qué ilusión).
Pero no todo es tan fácil. Hay algo que sigue causando problemas y que creo que nunca cambiará. Estoy hablando, por supuesto, de mi nombre.
El otro día deletreé mi primer apellido a alguien por teléfono y luego me llegó una carta a nombre de Mr Samuel Risuudz, que estéticamente no es tan feo pero por favor… Por no hablar de cuando me llegó mi primera tarjeta para el cajero, donde mi nombre constaba como RA SAMUEL. Una cosa es que te tomen por un dios egipcio y otra que no entiendan que si has escrito dos palabras en “surname” y sólo una en “name” a lo mejor es porque tienes dos apellidos y sólo un nombre, no porque no entiendas el mismo idioma en el que has rellenado correctamente el resto del papeleo. ¡Y más cuando Samuel también es un nombre común en inglés!
Sin embargo, el otro día me llevé una sorpresa. Fui con J a STA Travel a reservar asientos para el Eurostar (¡será mi primera vez!) y cuando la chica estaba acabando la reserva me dijo: “Lo siento, pero por alguna razón tus dos apellidos salen juntos en el billete, no me deja escribirlos por separado”. Mientras le explicaba que no pasa nada, que en los billetes de avión pasa lo mismo, no pude evitar sonreír por dentro al darme cuenta de que al menos una persona en este país sabe que si escribo más de un apellido, a lo mejor no es porque me he equivocado.
Eso sí, luego nos dimos cuenta de que no nos había reservado los asientos juntos y tuvimos que ir a cambiarlos.
No veas como me he reído con lo del apellido y la tarjeta del banco xDD. Pero la verdad es que jode muchísimo que te lo pongan mal. Me parece que no te lo he comentado, pero yo cada mes cobro el cheque con el apellido “Español”. Lo odio a muerte pero no tengo gangas de pelearme para que me lo arreglen, porque total… Cobro y ya está.
Por cierto, ¿cómo conseguiste al final que te hicieran la tarjeta?
jajaja! Esto de los apellidos tiene su miga, te entiendo perfectamente. Yo en Bulgaria tengo un problema parecido, porque ahí usan Nombre + nombre del padre + Apellido. Yo en Bulgaria sería Marta Fernandova Rosova, a que suena horrible? Menos mal que mi nombre ya no hay quien lo cambie… Lo que no será tan fácil es el nombre de mi hija, ya que si le pongo un nombre y 2 apellidos como se hace en España, cuando la lleve a Bulgaria se pensarán que su apellido es su segundo nombre, y rollos así. Qué pesadilla! Por qué se complicarán tanto los extranjeros?
Luego están tonterías como las de los países anglosajones, en que las mujeres se llaman como el marido (Sra. John Smith para decir q estas casada con un tal John Smith) Me parece de un machista que ronda lo incivilizado. Si me equivoco corrigeme, que ahora el experto en ingleses eres tu…
Y Peter tiene también muchos problemas con su nombre… Hacienda le manda correspondencia a nombre de alguien que no existe, ya que le cambian el orden de sus nombres y su apellido.
Lo más patético es que yo, siendo española, y con nombre y apellidos españoles, hace tiempo que no los leo en letra de imprenta correctamente. O me cambian Ñ por NY, o me quitan/modifican el acento, o cambian O por U… ya estoy acostumbrada. Tu tomatelo con filosofía.
Montse, todavía me acuerdo de aquella anécdota de cuando en tu carnet de la piscina también ponía Español. XD Aunque en los cheques esté mal, ¿en tu nómina y en los archivos de la empresa tienen bien tu nombre? Porque eso te puede dar problemas luego si otras empresas los llaman para referencias y no encuentran a nadie por tu apellido que trabajase allí… Yo en tu caso no me pelearía con nadie ;) pero sí que intentaría que lo corrigieran, aunque si es sólo en el cheque es verdad que da igual.
Si te refieres a cómo dejé mi puesto como dios del sol y me transformé en simple mortal, como en aquella época yo todavía era muy reticente a hacer llamadas en inglés (ahora ya menos) y la cuenta del banco me la había abierto el colegio, se lo comenté a la señora que llevaba el tema y ella llamó para cambiarlo. Fue así como descubrí que “en realidad da igual porque es sólo para el cajero” y empecé mi larga odisea para conseguir una tarjeta de débito…
Marta, es que cada país se organiza a su manera con los apellidos… En Islandia, por ejemplo, tu apellido es el nombre de tu padre y punto. En realidad da igual, el problema es cuando vas a otro país y no hay manera que te lo respeten. Que a mí me parece de PM que en Reino Unido la gente se haya apañado durante siglos con un solo apellido, pero es que a mí me gustan mis dos apellidos y son parte de mi herencia y mi cultura y no quiero que me los toquen. Lo mismo te pasa a ti. Lo entendería si fuese un país sin inmigración, pero es que aquí ya hace generaciones que tienen inmigración de montones de países y supuestamente ya lo tienen asumido. Entonces, ¿por qué todavía les cuesta tanto aceptar que en otros países existen otras convenciones?
Lo tuyo tiene más delito porque es tu propio país y se supone que tus apellidos, sean más o menos comunes, entran dentro de lo normal. Por lo tanto, si tú escribes una eñe, ¡es que se escribe con eñe y punto! (Esto cuando te vayas a Bulgaria te costará más, ya lo sabes…) Lo mismo con la O y la U, que vale que la pronuncación es la misma en catalán, pero precisamente por eso tendrían que fijarse más… Vamos, que la gente es incompetente hasta para copiar apellidos. :(
Sí, lo jodido es esto, que en la empresa estoy registrada correctamente. En los contactos del Outlook mis nombres salen perfectos, así que supongo que lo que pasó es que alguien muuuuuy competente de RRHH (y me huelo que de Madrid, porque es de donde vienen los cheques) le dio por copiar mal mi apellido y así se ha quedado.
El primer día que lo vi sí que se lo comenté a la que me da el cheque cada mes, pero me dijo que no tendría problemas para cobrarlo (que es lo que me daba miedo, aunque verlo mal escrito también me moleste mucho). Como fue cierto, ya he pasado de discutirme y pelearme, porque seguro que les costaría de entender.
Cuanta razón tienes, oh dios del sol! :)
Creo que te conté que estuve un año en Pamplona estudiando Periodismo… pues bien, en todo el curso no pude abrir mi correo de estudiante por culpa de la Ñ de mi segundo apellido. Te lo puedes creer? Iba a consergería, me imprimian el código de nuevo, y en vez de la Ñ a veces salia N, a veces /, a veces ?,… Nada, que no hubo manera. Y eso que era un centro privado de lo más pijo!
A mí me parece una simple cuestión de respeto lo de fijarse en los apellidos de los demás… Cuando te conocí me lié un poco porque en tu apellido una sílaba acaba en S y la otra en Z, y me costaba de pronunciar, pero demonios, uno se fija un poco y sale! A los británicos les costará pronunciar Rísquez, pero por qué puñetas no pueden fijarse un poco al escribirlo? Si destrozan así tu civilizado apellido español, ¿qué harán con los pobre árabes, hindúes e inmigrantes varios que van a Inglaterra?
Y ya que sigo con el rollo de los nombres, en Bulgaria no existe Marta, pero sí “mart”, que significa el mes de Marzo, y los búlgaros se pegan unas inventadas… lo mejor que me han llamado es Martha y Martina, y menos mal que no me llamo Montserrat, porque entonces iba lista. (por eso tuve que descartar ese nombre para mi niña, básicamente). :P